Maestra Educación Infantil y Pedagoga

 

La sensación del inicio de curso es casi todos los años la misma: abrazos, nervios, emoción, incertidumbre y mucha alegría de encontrarnos con la rutina, los compañer@s, etc. Pero este año tiene un plus, menudo PLUS!: el miedo y la angustia de no saber qué va a pasar, cómo se van a comportar los niños y si estarán seguros.

Hoy queremos compartir con vosotr@s,  por un lado, CONFIANZA en los centros educativos y en sus profesionales, OPTIMISMO de que entre todos saldremos de esta situación que nos bloquea y por otro, CONVICCIÓN en los beneficios que tiene la escolarización del alumnado, en particular en la etapa infantil, que, aunque no sea obligatoria, cuenta con muchos estudios e investigaciones que refrendan que en esta edad se forjan los pilares del desarrollo a nivel cognitivo, lingüístico psicomotor, social-afectivo.

VAMOS AHORA A CENTRARNOS EN LO QUE PODEMOS HACER PARA MEJORAR EL INICIO

Por eso, ahora más que nunca, es importante tomarnos un tiempo para hablar sobre el colegio, la adaptación y el estado emocional nuestro y de los niñ@s. Potenciar en familia el reconocimiento de lo que nos pasa (adult@s), lo que les pasa (pequeñ@s) y lograr calmar esos sentimientos tan nocivos para un inicio apasionante.

Recordar estas cinco estrategias nos ayudará :

  1. Los mensajes sobre el colegio deben ser positivos y cercanos, no debemos manifestar preocupación o aquello que todavía no nos encaja, porque les puede provocar rechazo. En definitiva y cómo se suele decir que transmitan: Buen rollo!
  2. Todas las emociones son válidas, no hay prejucios, por lo que no diremos que no pasa nada o no llores; es mejor decirles: entiendo que llores o que no quieras ir, pero yo se que te lo vas a pasar bien, habrá niñ@s, juguetes y una profe que te va a ayudar. Actitud positiva!
  3. Recordarles que a la salida estaremos o estará una persona esperándoles para que les cuente cómo lo han pasado. Esto mitiga la sensación que pueden tener de abandono al separarse de los adultos. Vínculo.
  4. Comparte tus emociones, dale naturalidad “a esa vaguería” por empezar que tenemos todos, al miedo al cambio cuando empezamos una nueva etapa en el trabajo… Diálogo.
  5. Daros un tiempo para que todo fluya, se relaje y esté content@. Debemos tener en cuenta que han sido muchos meses sin escolarizar y en muchos casos los niñ@s han pasado mucho tiempo en familia, lo que ha fortalecido mucho el vínculo afectivo, ¡¡¡cosa maravillosa!!! Pero también ha generado un sentimiento de mayor dependencia. Paciencia.

Estas aportaciones no pretenden ser recetas exactas, mágicas…de lo que hacer y esperar, si no más bien una exposición de aquello que sabemos que todos necesitamos: expresar lo que sentimos y recibir comprensión, si lo pensamos cuánto bien nos haría si en todos los ámbitos, en el trabajo, por ejemplo, que nos preguntarán qué necesitamos o qué nos pasa si llegamos más seri@s o empanad@s… ¡Supone una manera sencilla de tenernos en cuenta o de liberar preocupaciones!

Ánimo a tod@s… ¡Empezar algo es siempre motivo de energías positivas y esperanza!