Maestra Educación Infantil y Pedagoga

 

La primavera acaba de llegar, oficialmente eso sí, porque de tiempo atmosférico llevamos ya una temporadita con ella este año. Esta nueva estación nos da la opción de poder hacer cosas al aire libre y de conocer más de cerca la Naturaleza, las plantas, las flores, los pequeños animalillos y también es una oportunidad de inculcar a los niños valores sobre el cuidado y respeto del medio ambiente.

En primavera todo se tiñe de color y nuestros sentidos se despiertan volviéndose más activos si cabe, por lo que hay que aprovecharla para potenciar y motivar a nuestros niños con actividades sensoriales que podamos hacer fuera del aula, como escuchar los sonidos que hacen los animales, ver qué pasa con los árboles que ya no tienen hojas y empiezan a salirles flores, tocar diferentes texturas (troncos, corchos, pétalos…), oler los aromas de las flores y de algunas especias (romero, lavanda, tomillo…), plantar alguna semilla y observar cómo va creciendo, probar alimentos típicos de esta estación como fresas, kiwis, naranjas, etc. Como veis es una buena ocasión para convertirnos en exploradores o aventureros, lupa en mano y descubrir todo lo conlleva esta estación tanto en el patio, si tenemos en nuestra escuela como en parques cercanos.

Pero en primavera no todo es luz y color, existe la llamada astenia primaveral, que produce cambios de biorritmos y puede provocar cansancio, irritabilidad, desgana, apatía, dificultad para dormir e inapetencia tanto en los adultos como en los niños.

El cambio de estación, el buen tiempo, los cambios de luz y de temperatura, el aumento de las horas de luz… hacen que esta astenia primaveral se instale por una temporada en los más pequeños. Por eso, es muy importante que las rutinas estén muy establecidas, beneficiando así, su desarrollo físico y psicológico y ayudándoles a regular su reloj biológico. Algunos consejos para combatirla son:

  • Ejercicio: el deporte y las actividades al aire libre les harán sentir bien, liberando dopamina y endorfinas, por lo que es importante que hagamos todo lo que podamos fuera del aula;
  • Dieta saludable y equilibrada con un aporte adecuado de vitaminas y nutrientes y aumentando la proporción de cereales, pescados, frutas y verduras en su menú;
  • Descanso: los niños necesitan dormir entre 9 y 10 horas hasta los 18 años y en esta época puede ser bueno acostarle unos 15 minutos antes de su hora habitual, en la escuela podemos también adelantar un poco la hora de la siesta;
  • Hidratación: es muy importante que los niños beban suficiente agua, por lo que sería bueno que tuviesen a mano sus vasos o botellas de agua y recordarles de vez en cuando que beban;

Esta época también se pasa y si la vivimos con paciencia y buen humor, será más fácil reducir sus síntomas y “combatirla” más rápidamente.