Maestra Educación Infantil y Pedagoga

 

Se acaba el trimestre y nos gustaría recordar aquello sobre lo que hemos estado debatiendo en las escuelas de padres: desde el inicio de curso y las pautas para facilitar la adaptación, a cómo establecer la autonomía en las rutinas o la fisioterapia respiratoria como solución a las temidas infecciones respiratorias. Pero sin duda, uno de los temas que más se ha solicitado en las escuelas ha sido el apego seguro.

¿Qué es el apego? es la relación que se establece con las personas que te proporcionan amor, confianza y seguridad. Lógicamente los progenitores son las primeras figuras de apego, pero según van ampliando sus relaciones, los niños se apegan a otras personas de referencia, como sus profes. No todos los vínculos de apego son iguales. Dependiendo de cómo sean las relaciones que se establecen entre el niño y quienes le cuidan cotidianamente, el vínculo de apego será más o menos seguro y confiado. Este vínculo determinará la forma de relacionarse con los demás y será la base de un desarrollo emocional equilibrado, que le ayudará a establecer relaciones positivas con los demás y a mostrarse más seguro en la vida.

Para ello, debemos partir de la aceptación incondicional de los hijos/as y del respecto hacia ellos/as y hacia lo que sienten, su forma de pensar y su personalidad. También es importante, mostrarnos disponibles para atender lo que necesitan. A veces cuesta identificar la importancia de poner límites, pero, de forma sensible, los hijos/as necesitan tener claro lo que es no. Esto les ayuda a anticipar lo que pasará o lo que puede pasar, les da seguridad y les permite ser más autónomos.
Sin embargo, si el vínculo de apego no asegura su protección en situaciones de riesgo y no estimula su autonomía y exploración, puede establecerse un apego inseguro. Por el contrario, si las figuras de apego facilitan estas características básicas, fomentarán que el hijo/a esté seguro de sí mismo, que confíe en los demás, que tenga una buena gestión emocional, buenas habilidades sociales y de resolución de conflictos.

Por todo ello, para generar un apego seguro, es importante ofrecer a los hijos/as contextos y relaciones de confianza y seguridad, además de fomentar su autonomía, curiosidad y exploración, siempre con una mirada cálida e incondicional.