Maestra Educación Infantil y Pedagoga

 

Se acerca el días más triste del año, que, según el psicólogo Cliff Arnall, corresponde con el tercer lunes de enero, además hace nada que terminó la Navidad y queda mucho, pero mucho para que lleguen las vacaciones, con esta actitud es complicado generar un ambiente positivo y agradable en la familia…

Estas percepciones negativas, el estrés, los cambios de humor… son vivenciadas en primera persona por los niños/as, que sin saber muy bien porqué perciben cambios, quejas o estados anímicos bajos, que afectarán a su comportamiento y actitud.
Por un lado, se pueden mostrar más inflexibles, desobedientes, mostrando rabietas y enfados. A veces, se niegan a colaborar en tareas habituales. ¿Qué podemos hacer?

Lo primero es mantener la calma, si nos ponemos nerviosos o respondemos con exigencias provocaremos más estas actitudes. Lo que en realidad necesitan es algo más de tiempo, ayuda para salir del enfado o un abrazo que les conecte con mamá o papá.
Al principio nos va a costar, hasta el punto de parecer imposible, pero con un poco de tiempo y tesón, ¡lo conseguimos, seguro!
Y por otro, pueden necesitar más atención, al percibir en sus figuras de referencia inestabilidad o poca atención hacia ellos/as. Esto provocará llantos sin motivo aparente, necesidad de contacto físico o llamadas de atención para calmar este sentimiento.

Es también, muy habitual que se vean afectadas las rutinas por lo que les deberíamos ayudar a relajarse; proporcionar un ambiente tranquilo; por ejemplo, mostrar de forma atractiva el alimento, no forzar ni agobiar, flexibilizar los tiempos. Es fundamental no ceder ante el cansancio o la angustia y tratar de mantener la calma.

En definitiva, es fundamental hacer un análisis de cómo están los adultos para deducir cómo se puedan sentir los niños/as, para podernos anticipar y redirigir aquellas circunstancias que no son válidas o ajustadas a la realidad.
Ser conscientes de mantener un comportamiento sensible y equilibrado ya que la familia ejerce la mayor influencia en el comportamiento y el desarrollo de la personalidad de los niños/as.