Maestra Educación Infantil y Pedagoga

 

Hace unos meses que comenzó el curso y a estas alturas ya estamos todos adaptados: los niños han interiorizado las rutinas, las educadoras conocen las necesidades de sus alumnos y las familias han establecido un vínculo de confianza y comunicación con la escuela. Ahora es el momento de reflexionar sobre las dificultades que pueden aparecer en las aulas de las escuelas infantiles.

En los diferentes niveles se pueden observar dificultades en la consecución de hitos evolutivos relacionados con la motricidad, el lenguaje o las relaciones sociales. Muchas de estas dificultades son complejas de detectar incluso para la tutora de aula.

La escuela infantil constituye un marco privilegiado para la prevención, detección e intervención, ya que en esta etapa educativa el alumnado se encuentra en un momento sensible de desarrollo, de intensos cambios necesarios para conseguir la adaptación integral. Además, contamos con la plasticidad cerebral y con un buen programa de estimulación, pudiendo alcanzar un nivel de desarrollo óptimo.

Para ayudar en la gestión de estas situaciones se puede contar con la incorporación en la escuela de un equipo interdisciplinar que colabore ofreciendo a los alumnos la atención específica que necesitan y atendiendo a las familias en todo aquello que les preocupa, dándoles pautas para trabajar con su hijo/a, siempre en un entorno de confianza y calma.

La estimulación temprana es el conjunto de medios, técnicas y actividades con base científica, aplicado de forma sistemática y secuencial. Se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años, para desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales, evitando aspectos no deseados en el desarrollo y ayudando con eficacia a los padres en el cuidado y desarrollo del niño/a. El papel de familia y escuela trabajando unidos y al unísono en este proceso y en este periodo, es esencial.